* La guía perfecta para no entender la vida de un expatriado, pero pueden intentarlo...

sábado, 8 de marzo de 2014

1/2 marathon Frankfurt 2014. Primera parte

¡Vamos que nos vamos! Objetivo Eurovisión, digo, media maratón de Frankfurt 2014. Lo de Eurovisión ya tendremos tiempo, porque esto del "dancing in the rain" hay que interiorizarlo, y todavía no he sacado tiempo...

A lo que iba, que después de unas nada fáciles últimas semanas, hoy pongo rumbo a Frankfurt, con mi coche familiar de 7 plazas -como si uno las necesitara- repleto de proteínas (jamón), potasio (plátanos), hidratos de carbono (pasta), vitaminas (kiwis y mandarinas), bebidas isotónicas (dopaje), burbujitas independentistas catalanas (para la post-fiesta), y mucha mucha ilusión...

Parece increíble, pero sí, la ilusión ha vuelto y también se ha montado en el coche. ¡Bienvenida!

Y es que por tercer año consecutivo uno va a poder participar en su querida 1/2 maratón de Frankfurt. ¡Alegría!. Y como la ocasión lo merece, este año estreno indumentaria. ¡Esa camiseta amarillísima reflectante super discreta que me he comprado! a juego patriótico, claro está, con mis hiper amortiguadas zapatillas voladoras. ¡Olé! ¡olé! y ¡olé!.

El porqué le he cogido tanto cariño a esta carrera, pues no lo sé.

La verdad es que es una carrera menor, más bien íntima, patrocinada por Lufthansa -mi aerolínea favorita- y que llega relativamente pronto en el calendario. Ya saben, los últimos coletazos del invierno, el cuerpo todavía frío... Pero oigan, que la carrera es muy agradable. Me encanta correr a lo largo del río Main, disfrutar del paisaje, del Skyline de Frankfurt, y sobre todo de los gritos de ánimo de la gente.

Skyline de Frankfurt 

Hasta que llegan esos momentos en los que parece que ya no puedes más, el cerebro empieza a "whatsapearse" con los músculos, y el subconsciente se pone a hablar solo:

- Venga valiente aguanta el ritmo. 

- Joder, si ya no puedo más. 

- ¡Qué sí coño! ¡que aguantes!. 

- Venga, no lo pienses, calla y sigue corriendo...-.

A lo que de repente oyes tu nombre y te das cuenta de que la gente anónima está leyendo el nombre impreso en tu dorsal para insuflarte ánimos. Esbozas una leve sonrisa e interrumpes el monólogo subconsciente. Por un momento recuperas la noción de la realidad, y te vuelves a preocupar del reloj, de los tiempos, del ritmo...  pero, lo dicho, por un momento.

Y cuando el subconsciente está ya de un humor que no hay quien lo aguante, entras en el Commerzbank Arena y vislumbras la línea de meta: música a tope, cámaras de TV, fotógrafos... Y en las gradas, familiares y amigos de los participantes jaleando.

De repente una sensación de liberación e importancia recorre tu cuerpo y todo el cansancio acumulado desaparece y sin saber muy bien cómo, ¡haces un sprint final!

- ¡Manda huevos! si hace un momento estaba negociando con mi subconsciente cómo retirarme dignamente de la carrera-.




Como puntos plus plus, este año tendré el honor de poder mirar hacia arriba en la grada y ver a mis queridos Teufelcillo y Pedro, con super E y la reina Sofía, que se apuntan a la fiesta, ¡hurra!, y que junto con otra amiga españolita expatriada, seguro que le darán un punto de color y sonido muy especial a la grada.

¿Ahora entienden que la ilusión se haya montado también en el coche, verdad?

Ya les contaré cómo va todo el domingo. Hasta entonces...

¡Que viva el sol!


1 comentario:

  1. Animo. Desde aqui tambien te animamos mentalmente. Ya nos contaras el tiempo. Disfrutala

    ResponderEliminar

Expláyese con libertad y deje aquí su comentario: